Erase una vez....

En esta ocasión voy a escribir algo diferente. Voy a escribir una historia. Por eso voy a empezar este post con ese comienzo tan típico.

Erase una vez, un joven inquieto, inconformista y acomodado, que decidió dejar las comodidades de su vida para intentar cambiar las cosas. Se embarcó en un proyecto personal en el que su principal objetivo eran las personas.
Poco a poco con el tiempo, una, dos, tres y hasta doce personas se fueron uniendo. Hora a hora, día a día y mes a mes trabajaban codo con codo. Empezaban el día repasando cómo había ido el día anterior y organizando el resto del día. Se reunían periódicamente para ver cómo de bien estaban haciendo las cosas y cómo podían mejorarlas más aún. No tenían otro fin que disfrutar de lo que estaban haciendo y hacerlo cada vez mejor, para que aquellos a quienes iba dirigido fuesen tan felices como ellos mismos.
Hablaban, discutían, reían, lloraban juntos. Entre ellos se fue estableciendo un fuerte vínculo. Cada día eran mejores, más fuertes, porque ya no se veían como individuos independientes, eran como una familia. Se aceptaban con virtudes, con sus defectos, sus manías.... iban creciendo juntos como personas. Las alegrías de los demás las sentían como propias y las penas eran capaces de sobrellevarlas mejor en compañía.
Como en todas las familias, hay miembros que se alejan y se pierde un poco el contacto. Hay otros con los que se sigue manteniendo el contacto. En este caso, pasó lo mismo. Algunas de las personas se fueron, otros se fueron pero siempre volvían por navidad....
Y llego un día en el que circunstancias externas hicieron que cada uno tomase caminos más o menos diferentes.
El joven protagonista de nuestra historia, pensó.... ¿habré fracasado? Nada más lejos de la realidad. Su proyecto había sido un completo éxito. Si bien el hogar no era el mismo, la familia que se había creado era lo suficientemente fuerte como para resistir esa separación, manteniéndose unida en la distancia y con una fuerza y voluntad por seguir trabajando día a día como hasta ese momento indescriptibles.

Y como todas las historias, cuando llegan a su fin, podría terminar con un colorín, colorado.... o con un fueron felices y comieron perdices. Pero, no voy a terminar así. Porque esta historia es como un puzzle que se deshace para algún día volver a ser construido. Así que la mejor forma de terminar es:

Continuará......

No dejes para mañana....


Finales del 2006. Comenzamos los preparativos para nuestra boda: reservar la iglesia, el restaurante, buscar vestido y traje, el viaje.... y los regalitos para los invitados. Una de las cosas más difíciles de elegir: queremos que guste, que sea útil, que sea original.... y además, queremos uno para los chicos y otro para las chicas para no dar el "tradicional" puro. Después de recorrernos montones de tiendas y revisar cientos de catálogos encontramos lo que buscábamos: un set de tapón para las botellas de vino con un abridor y un calendario hecho de cubos de madera. ¡Perfecto! Todo listo y encargado en enero. Sin problemas para tenerlo en mayo, incluso antes. Damos un adelanto... y nos vamos.
A primeros de abril, suena mi teléfono. ¡Desastre! La encargada de la tienda me comunica que el regalo de los chicos ya lo tiene pero que el calendario de las chicas, no lo recibe desde enero por problemas del distribuidor y probablemente no pueda tenerlos para la fecha. ¡Vaya disgusto! El calendario era "perfecto", así que vuelta a ver montañas de catálogos para elegir otra cosa. Decidido, un set de manicura, no era lo mismo, pero al menos era algo.

Lo primero que me vino a la cabeza:
¿Por qué no me avisaron antes? 
Si lo hubiesen hecho, probablemente hubiese tenido tiempo de buscar el calendario.... Sin embargo, en realidad, gracias a que me avisaron con suficiente tiempo, al final, el objetivo para el cual quería los regalitos quedó cumplido.

Greach, la primera conferencia de Groovy... y yo estuve allí!


El pasado viernes 4 de noviembre, se celebró en Madrid la primera conferencia sobre Groovy en España: Greach. Acogió a unos 140 entusiastas de groovy, tuvo 14 ponentes y llegó a ser TT. Me gustaría hacer un pequeño resumen, desde mi perspectiva de ese día.
Hasta ahora no he trabajado en ningún proyecto "oficial" con Groovy. Hace a penas un par de meses que empecé a trastear con ello (y Grails) y desde el principio me encandiló, de hecho, este ha sido el segundo evento relacionado con Groovy y Grails al que he asistido. Pero bueno, podríamos decir que mi nivel es de principiante total.

La organización del evento estuvo fenomenal. Todo, de principio a final, fue un éxito. Las sesiones elegidas, un acierto. A pesar de que empezamos con un pequeño retraso, las sesiones se adaptaron rápidamente al nuevo horario. Los tiempos de café y la comida, fenomenales... Grabar todas las sesiones... genial! Supongo que el esfuerzo para organizar el evento sería muy grande, pero se vio reflejado. Mi más sincera enhorabuena.

En cuanto a las sesiones destacar que estaban muy bien preparadas. Los ponentes transmitieron un claro dominio de sus exposiciones haciendo el discurso fluido, ameno e interesante.
Intentaré resumir en una frase mi impresión de cada una de las sesiones a las que pude asistir.

Mi mejor amiga

Ella siempre me acompaña. Está a mi lado en el día a día. Me ayuda en los momentos difíciles y hace que los felices lo sean aún más.
La conozco desde hace años.... tantos que ni siquiera recuerdo cuándo nos conocimos. Hemos tenido nuestros altibajos, pero siempre volvemos a estar juntas.
Siempre ha estado ahí. Los lunes, cuando más me cuesta levantarme, ahí está. Esos fines de semana en los que he tenido que estar trabajando extraordinariamente y no he podido quedar con mi familia y amigos, ahí estaba.
No recuerdo un día en el que no haya estado a mi lado, haciéndome el día a día más feliz.

Últimamente hemos estado un poco distanciadas. La he echado de menos. Esto ha marcado mi día a día. Ni el trabajo, ni salir con mis amigos, ni disfrutar de mis aficiones .... nada ha sido igual.
Por suerte, tengo compañeros, amigos, que me han ayudado a limar algunas asperezas con ella y ahora todo vuelve a tener otro color. Volvemos a estar unidas y eso se refleja en cada cosa que hago.

Quiero dedicarle este pequeño post, porque siento que es imprescindible en mi vida, sin ella, realmente no soy yo.

En marcha con Grails. Los plugins Spring security core y Spring security ui

Llevo unos días trasteando con Grails y descubriendo sus maravillas (y de paso las de Groovy). Me está gustando tanto que en unos días me pasaré por Madrid para asistir a Greach.

Creo que la única forma de aprender algo bien es utilizándolo, así que he empezado a desarrollar una aplicación en Groovy utilizando como framework Grails.

Es impresionante como sin tener que escribir a penas código tenemos una aplicación funcionando, con su gestión de usuarios, registro, login....

A continuación os dejo los pasos a seguir, desde la creación de la aplicación, para poner en marcha dos plugins de Grails: Spring Security Core y Spring Security UI

Regar con abundante confianza


Puede haber equipos buenos, buenísimos, menos buenos.... pero en todos ellos debe existir un denominador común: la confianza. Que no exista confianza entre todos y cada uno de los miembros de un equipo, es un síntoma de que no existe tal equipo.
(RAE) Confiar: Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa.
Está claro que existen diferentes niveles de confianza, pero hay un mínimo que creo que es un requisito imprescindible.
¿Confío en mis compañeros de equipo? Todos deberíamos plantearnos esta pregunta. Mi respuesta: SI, sin duda alguna. Confío plenamente en la PO del equipo y en todos y cada uno de los desarrolladores que lo componemos.
Pero esto no ha sido siempre así. A pesar de llevar años trabajando y pensar que lo hacía en equipos, me he dado cuenta de que hay un nivel de confianza mínimo al que no siempre había llegado. 
A grandes rasgos, se me ocurren 3 tipos de confianza que no pueden faltar en un equipo (además de la confianza en uno mismo): 
Confianza para delegar el trabajo. Saber que cualquiera del equipo puede hacer cualquier tarea a la que se enfrente. El resto de personas del equipo no tienen por qué hacer las cosas del modo que yo las haría, pero tengo la certeza de que lo harán considerando la mejor opción y siempre pensando en el bien del equipo.
Confianza para hablar. Saber que cualquier opinión positiva o constructiva puede darse dentro del equipo. Puedo decir libremente y con respeto mi opinión a los miembros del equipo y soy capaz de recibirlas igualmente. Se que todo lo que nos digamos es por el bien personal (en primera instancia) y por el bien del equipo. No existen las críticas: sólo puntos débiles a mejorar y puntos a seguir haciendo bien.
Confianza extra-laboral. Saber que puedes contar con el resto de las personas en tu día a día. Puedo salir a tomar un café, salir de farra, hablar de mis problemas y alegrías personales con mis compañeros. 

Corta, pega y colorea

Estaba leyendo el otro día “Radical, el éxito de una empresa sorprendente - Ricardo Semler” (que me va a dar para más de un post) y me encontré (de nuevo) con la anécdota de los picadores de piedra.

Me pregunté a mi misma, ¿qué haces?. ¡Vaya pregunta! Hago java. Digo... no, hago aplicaciones web en java, digo... creo que... productos utilizando Java para... ¡Uf!
En resumen: obsesión por Java.

Después de un rato de reflexión, llegué a la conclusión de que no “sólo hago Java” (¡menos mal!). Sin embargo, también me di cuenta, de que en general nos obsesionamos por ser expertos en algo y de ahí no me saques. La primera parte no me chirría, pero la segunda.....

Mi parte es java y si quieres que haga lo de las pantallas.... bueno ya haré un poco de corta, pega y colorea a ver qué sale.